Biblioteca Popular José A. Guisasola




A la orilla del río, mientras tomaba agua, el monito escuchó los rugidos del yaguareté.

La única salvación estaba en cruzar el río, pero el monito no sabía nadar.

Y el río era hondo a más no poder.

Ahí estaba, sin saber qué hacer, cuando vio que se acercaba el yacaré.

El yacaré era todavía más peligroso que el tigre. Tenía una boca más grande y más dientes que el tigre. Era más peligroso que el tigre.

Y cada vez se acercaba más.

- A usted lo estaba esperando, amigo yacaré.

- ¿Para qué me esperabas? ¿No sabés lo peligroso que es estar cerca de mí?

- Para contarle lo que dicen mis hermanas. Tengo tres hermanas muy lindas que siempre lo nombran.

- ¿Qué dicen?

- Dicen que tiene la boca chiquita, que tiene la piel muy suave, que tiene los ojos muy dulces, y les gusta mirarlo cuando usted está tomando sol en la otra orilla del río.

- ¿Tus hermanas viven en la otra orilla?

- Sí, y si quiere, ya mismo vamos para allá y se las presento.

- No perdamos tiempo. Subite a mi lomo, así tus hermanas ven cómo te llevo y vos me las presentás.

El monito pegó un salto más que rápido, porque ya oía el rugido del yaguareté que estaba llegando al río.

El yacaré se largó al agua y comenzó a nadar.

- Contame de nuevo qué dicen tus hermanas.

- Que usted tiene una boca chiquita, que tiene los dientes más parejos y blancos y que tiene una piel lisa que debe ser muy suave.

- ¿Las tres dicen eso?

- Sí, sí, las tres –dijo el monito, suspirando aliviado porque ya lo veía al yaguareté llegando a la orilla del río.

- ¿Y las tres son muy lindas?

- Muy lindas, así dicen todos, pero ellas sólo piensan en usted.

- Bueno, ahora me van a conocer. Y yo voy a elegir una para que sea mi esposa. La más linda voy a elegir.

- La que usted prefiera, amigo yacaré.

Y siguieron nadando.

Dos veces más el monito tuvo que repetir lo que decían sus hermanas, y lo que más le gustaba al yacaré era que decían que tenía la boca chiquita.

Y siguieron nadando hasta llegar hasta la otra orilla.

El monito saltó a tierra y le dijo:

- Ahora espéreme aquí, que las voy a buscar para que vengan a conocerlo. Usted quédese tomando sol hasta que volvamos. Y dio un salto, se trepó a un árbol y se perdió en el monte.

El yacaré se quedó tomando sol en la orilla del río.

Y ahí está todavía, esperando. Por eso los yacarés siempre están siempre tendidos a la orilla del río. Están esperando que vuelva un monito trayendo a sus tres hermanas, para elegir a la más buena moza.



FIN




El mono y el yacaré
Gustavo Roldán
Cuentos del Pajarito Remendado; Colihue; Bs. As.; 1996


Visto y leído en:
Vení que te cuento - Antología Literaria para el Nivel inicial y EGB 1
Selección de cuentos, poesías y adivinanzas para ser utilizado por los docentes en las Escuelas de la Red Escolar Judía.
Fundación BAMÁ (http://www.bama.org.ar/)
http://www.bama.org.ar/sitio2014/sites/default/files/_archivos/merkaz/Jomer_on_line/ANTOLOGIA%20LITERARIA%20PARA%20EL%20NIVEL%20INICIAL%20Y%20EGB%201.pdf

"Argentina crece leyendo"

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